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lunes, octubre 19, 2009
lunes, agosto 06, 2007
Manifiesto 2007

Autopía de los húmedos ideales
(La antropología, ¿no será una apología de los antros?)
Al principio era el verbo y el verbo era un ladrillo.
Aprovechando el jubileo de la Porciúncula, Alejandro VII, en adelante URU4, comulgando en soledad con picatostes, recibió en confesión al joven Pizzati, geógrafo del placer boulevaresco:
P- Mio Papa Minga, desde hace días tengo el ánimo down, down, downissimo…!
A- Raccontami, raccontami, fratellino Pizzati.
P- He visto una ciudad ideal sin firma ni personas, bueno, solamente dos desproporcionados personajes sin escala ni motivo aparente.
A- ¿Y entonces?
P- Vivo sin vivir en mí, anclado entre la historia y el mito, no sé si se trata de un espacio hipotético o de la pluralidad de espacios amenos.
A- ¿No estarás hablando de los indios salmanticenses?
P- Sí, Papa Minga, tu sabiduría y resistencia intestinal me abruman.
A- ¿No estarás pensando en sus derechos?
P- Ma Dio!!! Certo!!! Pensaba si también tienen derecho a mojar el churro en el oráculo.
A- Lorenzino, creo que tienes una visión algo negativa de tu ciudad y eres poco optimista sobre postmetrópolis.
P- Ma, Santità, ¿de qué nos sirve vivir en una ciudad gloriosa si estamos condenados a vivir como animales?
A- Caro Pizzati, tú que eres alma de surfurbias deberías ir a América para purificarte y divertirte en sus espacios baldíamente petrolíferos; aprovecha que eres joven. ¡Pizzati! ¡Dales caña eufratiana de esa que viene del Delta del Ebro! ¡¡¡Forza Pizzati, Forza!!!
A- No convencido del todo, Pizzati atóse el cilindro de Bramante y cruzó el gran océano a lomos de EN-KI, el súmero, en menos tiempo del que tarda un funcionario en desayunar.
P- ¿Dónde estarán el súmero y la súmera? ¿Los tendrá Mies en el armario de Gropius?
A - Por problemas técnicos no podemos ofrecer el fin de la aventura americana del buen Pizzati.
A- Mientras tanto, Alejandro VII aprovechó la ausencia de fieles urbanitas y solicitó a su asistenta un chocolate a la española donde mojar su churro pontificio. Recibió después el gran URU4 a malayo Marqués de Salamanca.
P- Papa Minga!!! Io voglio fare fortuna.
A- Así se habla hijo, recuerda que la prodigalidad es vicio que perjudica al hombre pero no al comercio.
P- Hagamos de Madrid un Eroski con salida única y oficiales con sable ofreciendo metros a millón.
A- Si no hubiera o hubiese enviado en penitencia y procesión al joven Pizzati, recalificaríamos juntos las grandes llanuras americanas.
P- Entonces… ¡macdonalicemos los jardines del ensanche!
A- ¡Quieto parao! Para eso hacen falta una capital depredadora y un dios de la arquitectura.
A- Ante la cantidad de billetes que se le avecinaba, el Marqués de Salamanca observó:
P- “Prefiero ir a Dubai que terminar en Alhaurín.”
A- Resolvieron subcontratar a la empresa de demoliciones Caín, Rómulo y Asociados. El ambicioso Marqués de Salamanca y URU4 hicieron del Retiro un bodrio de urbanización/ aquel edén sencillo se llama ahora Hell Taón./ Ahora se ocultan en un hogar de la tercera edad./ Pizzati, el americano, les manda un bigmac por Navidad.
A - Tras un día de desacostumbrada intensidad burocrática, URU4, el misericordioso amico dei poveri, buscó con ahínco la compañía de Dickens y Marx, sus filósofos de cabecera, convidándolos a un gin tonic sin piruleta en Cañadío Square y a pasear por el canto de la medalla.
A- El Collegium de los Invisibles os desea los mejores sueños sobre alfombras de infinitas perspectivas fractales, de los bisontes de Altamira a Las señoritas de Avignon.
¡Ah, y no olvidéis comprar un bono para el metro del amor!
miércoles, agosto 02, 2006
Manifiesto de Malandrines

El Collegium de los Invisibles, la Comisión del Mapa y de la Sombra detrás del Mapa, después de un año jubilar de deliberaciones en Caravaca de la Croix, ha decidido que este manifiesto se escribirá en castellano aunque las preguntas serán respondidas en lengua franca.
El Collegium, castigado con el exilio de la península de la Magdalena y constatando la imposibilidad de la vuelta al paraíso, envía a Poggio Bracciolini en calidad de viajerólogo a la agencia de viajes Pedro Tafur S.A.
—¿Qué buscas Poggio?— exclamó Tafur.
—¡Pedro!, el Collegium necesita con urgencia una promenade o un walking, ¡Tanto monta!
—Fletamos en breve dos paquebots: el Cupiditas Non Petita y el Curiositas Manifesta. Pero, ¡Cuéntame Poggio! ¿Quiénes van en el barco?
—Nos confesamos pecadores todos, a saber: tres nestorianos, cinco paganos, cuatro tridentinos, dos malandrines, siete idólatras con tarjeta joven, dos brahmanes en viaje de formación... y un perro que no deja de mirarnos, ¡el muy perro!
—Te garantizo, Poggio, un viaje romántico dieciochesco entre lo oceánico y lo exótico, entre los rosales de San Luis y el mar de los Sablazos... una promenade cuesta abajo.
De la playa del San Dinero, la noche de San Brandán, entraron... ¡no!... salieron las naos. La Cupiditas del almirante Chunguis Khan puso proa a Oriente y la Curiositas, mandada por el comodoro Emmanuel Kant, viró a Poniente.
Mientras, Plotinho, que no viajaba por lesión, les animaba desde Terra Firma al grito de ¡Apuleyooos, oé!, ¡Apuleyooos, oé!...
Desde el inicio de la travesía el capitán de la Cupiditas notó ciertos problemas en la interpretación de sus órdenes, cuestión de la que el timonel Omodeo declinaba toda responsabilidad aduciendo encontrarse en viaje de formación.
Fue durante una escala en Cipango, realizada a petición de Don Ruy González de Clavijo con objeto de visitar el aseo modelo Niágara y repostar cerveza-sin, cuando Alejandro Magno, volando a media altura, fue hecho prisionero por orden de Tamorlán. Era sospechoso de haber dejado embarazada a la Reina de las Amazonas. Pronto se declaró inocente clamando: "¡El semen era egipcio, pues sólo Egipto produce papiro!".
A pesar de no contar con el mejor de los poetas, fue absuelto por falta de testimonios históricos.
Al borde del motín decidieron abandonar su condición de peregrinos para ir en pos de las movedizas minas del Rey Salomón. Sin embargo, una galerna del Cantábrico truncó la metamorfosis.
De la Cupiditas nunca más se tuvo noticia, debido a cuestiones técnicas, entre otras... Así que la naviera se hizo cargo de la inexcusable e inaplazable indemnización prometida a la Asociación de Viudas del Cupiditas y de la Recuperación de su Memoria Histórica.
Al mismo tiempo, la Curiositas siguió la ruta del Grand Tour, pero tras el 'positivo' de Goethe por almáciga de Quío, éste fue deportado a la isla del Cañadío, experiencia “er-fah-rung” recogida en su Kanniadische Raise, manual a su disposición el la biblioteca de Wolfenbüttel.
Treinta grados más o menos longitud oeste más tarde, Colón, presa del síndrome de Stendhal confundió manatíes con sirenas, casóse, alumbrando finalmente esciópodes opistodáctilos.
Pamela, veinte años después, destejiendo su tapiz tras el walking en zapatillas de franela, dijo:
—¡He llegado al final, y todavía no he empezado!
Todos nosotros que fuimos peregrinos, nos volvimos viatores. Ahora no tenemos ni idea de qué somos, ni bolsillos a medida en los que guardar tanto interrogante. La Curiositas mantiene su rumbo, desilusionada de ortodoxias busca aún su heterotopía, su Jerusalem celeste... ¡La Alianza de Urbanizaciones!
Este manifiesto ha sido patrocinado por la Agencia de viajes “A Todas y a Ninguna Parte” del Corte Inglés.
Santander, 28 de julio de 2006.
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